Llegaba la Navidad, otro año más, faltan personas en la mesa, sillas vacías. Como hace seis años, caras tristes sin ánimos a celebrar nada.
Pero la cuestión, es que en casa de los abuelos, niños con ganas de que llegue Papá Noel y los Reyes magos.
¿Como repartirse en dos mundos tan diferentes y a la vez tan unidos?, dos familias unidas que se tienen que repartir entre celebraciones y dolor.
En una casa no han puesto ni el árbol de Navidad y en la otra no se entra con tanto detalle que hay. Pero todo sea por la ilusión de los niños, que no se merecen esa tristeza que conyevan estas fechas a muchas casas.
Es Nochebuena, se preparan para ese día, cada unos en una casa diferente. Pero en Navidad cambia el ambiente ya que se juntan todos para llevar los regalos, todos menos el abuelo que se queda en su casa recordando viejos tiempos en los que era feliz con la abuela.
Todos tienen ganas de que pasen estas fechas para que el abuelo se sienta mejor, todos menos esos niños que no saben lo que es el dolor.
En cuanto todo vuelve a la normalidad, saben que el abuelo va a estar mejor y va a ser más feliz con su familia.
Así es la Navidad en muchos hogares.
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