Un hombre que como cualquier otro, sale todas las mañanas a trabajar. Son las 7:30 de la mañana, de otro lunes más, vestirse con toda la ropa de seguridad. Estoy hablando de esos pantalones de seguridad que pesan unos cuantos kilos, pero que protegen las piernas; las botas, con ese hierro delante que pasan del medio kilo, una chaqueta reflectante y el casco con cascos en las orejas, que no pesa como lo demás, pero molesta lo suficiente.
Salir de la casa y cargado para el monte con una motosierra que pesa sobre unos 8 kilos y sin contar todo lo demás que llevan a cuestas. Que hay montes que son muy fáciles de llegar, si, pero en otros se pasa andando caminos cuesta arriba por mucho tiempo.
Montes muy limpios los hay y otros en los que casi no se puede ni caminar. Montes en los que hay caminos y otros que hay que tirar todo el día del cable con los árboles.
Triste es pensar que todos los días se va pensando en cada riesgo que conlleva ese trabajo. Que si cable de luz, carretera, casas y lo demás..., que el árbol pueda caer mal y que puede caerle encima. Las ramas de los árboles, la grúa y muchas cosas más.
Su familia siempre preocupados en casa e intentando estar siempre comunicados.
Esta vida es muy difícil para estos héroes que quieren dar de comer a sus familias y se arriesgan a diario para ello. Esos héroes que no son valorados en ningún sentido.
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